De todas las experiencias que coleccioné durante lo que suelo llamar mi "período sabático", el diseño y facilitación de charlas y talleres ocupó un espacio muy especial en la agenda, hasta el punto que decidí apostar por ello como vía  profesional. 

 

Quizás porque el que siembra cosecha, de la organización de actividades enfocadas

en el crecimiento personal, como agente libre, pasé a formar parte del equipo

de CORE consulting, empresa en la que me ocupo de diseñar e impartir planes formativos para empresas, orientados principalmente a potenciar habilidades de liderazgo. 

Mi trabajo supone una mezcla de información útil, con comunicación asertiva, creatividad

y diversión. Para mí es normal estar de pie frente a un grupo que me escucha,

pero lejos de sentirme consultora, experta en algo, formadora o profesora,

prefiero verme como un vehículo, un canal, un espejo, incluso una mensajera. 

Sócrates dijo: "No puedo enseñaros nada, solamente puedo ayudaros a buscar

el conocimiento dentro de vosotros mismos, lo cual es mucho mejor que traspasaros

mi poca sabiduría". Hago mías sus milenarias palabras, porque es así como disfruto

de la tarea que he elegido, con humildad, abrazando fuerte mis ganas de abrir caminos

hacia el gran potencial que todos poseemos. 

“La vida es lo que hacemos de ella.

Los viajes son los viajeros.

Lo que vemos no es lo que vemos,

sino lo que somos”. 

 

Fernando Pessoa

Más que enseñar me gusta compartir,

sembrar semillas de curiosidad, abrir puertas y ventanas hacia la reflexión,

invitar al cuestionamiento, provocar la duda inteligente,

y revelar temas interesantes por los que viajar con nuestra atención.

 

Hace más de 20 años, cerca del final de curso, le comenté a uno de mis alumnos

con tono jocoso: "Confieso que me sorprende que nunca hayas faltado a clases, encajas en el perfil de quien no pasa por el salón un viernes por la noche".

El chico me contestó con un gesto pícaro: "Profe, sus clases son muy divertidas,

así que no hace falta ir al bar. Me lo paso bien, aprendo y además ahorro dinero. ¡3x1!".

 

Aprenderemos siempre que ese sea nuestro propósito.

Y hacerlo siempre merece la pena.

Pero el viaje en ese sentido será mucho más provechoso 

en la medida en que, tras el compromiso con nosotros mismos,

hagamos espacio para el disfrute.

Es importante, incluso diría que crucial,

no perder jamás el contacto con la niña o el niño que llevamos dentro.

Con un poco de suerte, seguiré cosechando crecimiento y satisfacción.

Y riendo con la inocencia de los seis años.

   

“Las cosas no cambian; cambiamos nosotros”

Henry David Thoreau

Si quieres contactarme ya sabes qué hacer.

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