• Sandra Barral

De mapas y territorios

Esta mañana me he topado con la premisa: “El mapa no es el territorio”, propiedad del lingüista Alfred Korzybski, pionero en el uso del término “neurolingüística”, y a quien se le ocurrió el concepto durante la Primera Guerra Mundial al caer él y su pelotón en una fosa que no aparecía en los mapas.


Sin duda, el nombre no es la cosa nombrada y el mundo no es tal como lo describimos. Nuestra realidad no es la realidad en sí, sino el resultado de la percepción, una representación personalísima. Y una representación es solamente eso, una manera de ver la realidad.



Hace unos días le preguntaba a mi ex compañera de piso, en plan filosófico, “¿qué es la realidad? ¿estás segura de que eso que ves, qué consideras real, de verdad lo es?.” Pienso que es importante cuestionarnos, observarnos, porque tomamos decisiones basándonos en nuestro mapa, según nuestras creencias. Vemos al mundo con filtros, y eso implica una distorsión, de uno u otro color.


Un ejemplo tonto: las veces que me he reencontrado con esta amiga, ella suele decir “Tú flaca como siempre”. Y yo entiendo “Tú fea como siempre”. Porque según mi mapa flaca=fea. No puedo evitar sentirme insultada. Partiendo de eso podría tomar la decisión de mandarla al carajo con una mirada o responderle con alguna impertinencia, pero entiendo que según su mapa flaca=guapa.


Por cierto, no deja de llamarme la atención que la gente se fije tanto en el envase.


Ayer me dijeron algo poco común: “¿Qué tal andas, te veo muy tranquila?”. Generalmente, lo que oímos se asocia más con la forma: que si el pelo, que si la blusa, que si estás guapa, flaca, gorda, morena, desteñida. Pero según el mapa de persona que obvió mi peso, parece importar más cómo te sientes que cómo te ves (por fortuna). Y según mi mapa, tranquila=bien=feliz=soy una crack por cómo voy domesticando mis demonios.


Como quiera que sea, siempre podemos hacer un nuevo mapa, uno mejor. Cuando me descubro estancada, incómoda, enfadada a causa de un pensamiento o de un juicio, empiezo a preguntarme “¿esto es real o es el mapa de mierda que utilizo y que no me lleva a lugar alguno que valga la pena?”. Entonces me pongo a buscar de dónde salió el filtro que me hace ver negro. Korzybski se metió en una fosa que no estaba en su plano, y uno tantas veces se ve atrapado en un hueco que nada más existe en la propia cabeza.


Hay que dibujar un mapa que nos lleve hacia lo mejor de la vida, hacia lo mejor de nosotros. Seguramente nos perderemos. No pasa nada. Para encontrarse, inevitablemente, hay que perderse primero en el abismo de uno mismo. Allí veremos nuestras fronteras y, con un poco de "suerte", sabremos que algunas son imaginarias.

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​© 2020 by Sandra Barral