Suele haber un antes y un después. El mío se llama “5 de febrero de 2011”.

Fue el día en el que dejé atrás lo que había sido mi vida hasta entonces,

para emprender un viaje a lo insospechado.

 

Si no lo escribo puede que lo olvide. En el pasado dirigí revistas especializadas, diseñé campañas publicitarias para una empresa con 300 tiendas,

di clases a nivel universitario, organicé ruedas de prensa para personajes

como Sting, Eros Ramazzotti, Marta Sánchez o José Luis Perales,

coordiné un evento para 600 invitados destinado a presentar

la nueva imagen mundial de DHL, y hasta escribí discursos

para presidentes de empresas multinacionales.

 

Un día cambié esa rutina en la que la planificación era reina, por un período incierto. Viajé sin rumbo y me dediqué a lo que jamás habría imaginado.

Cuidé niños y a una señora mayor, ayudé a jóvenes con problemas de visión

a practicar inglés, colaboré con diversas organizaciones sin fines de lucro

como voluntaria, y hasta incursioné tímidamente en la jardinería y la albañilería.

 

¿Qué tiene en común una mujer que toma café con el presidente de Colombia,

en su rol de invitada por el gobierno, con alguien que ayuda a construir

un gallinero a cambio de casa y comida?

 

Aparentemente nada.

 

En realidad, todo.

 "Aventurarse causa ansiedad, pero no aventurarse es perderse." 

 

Kierkegaard

Coleccionar experiencias disímiles es un gran ejercicio de autoconocimiento. 

Resulta muy nutritivo, más aún si te gusta contar historias.

Porque para contarlas bien hay que vivirlas.

Por eso después de la rutina de jefa en revistas, agencias de comunicación

y publicidad, y después de los niños revoltosos, la viejita que no podía caminar, los chicos que apenas veían, las labores de reparación, los pollos de raza,

y de fluir a la deriva encontrando sin buscar,

decidí empezar a escribir un nuevo capítulo

basado en todo lo que había aprendido.

 

Y así voy por el calendario,

con el entusiasmo de quien abraza su capacidad creadora,

y con la humildad de una eterna aprendiz.

"En cierto modo la vida es como el Jazz, es mejor cuando improvisas."

George Gershwin

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